Bacterias transgénicas que pongan luz donde necesitemos por medio de reacciones químicas.Dentro de poco tiempo las bacterias podrían ser las encargadas de iluminar en mitad de la noche los escaparates de las tiendas, señales de tráfico, o espacios públicos gracias a la investigación que está llevando a cabo la compañía francesa Glowee con el uso de bacterias luminiscentes, y de la que esperan obtener el primer producto comercial de cara al año 2017.


Hasta la fecha solo han conseguido que estas bacterias luminiscentes posean una autonomía de 3 días, pero el objetivo de la compañía es alcanzar el mes lo más rápido posible, y no parece tan descabellado si tenemos en cuenta que al principio solo eran capaces de aguantar unos pocos segundos encendidas.

Un sistema de iluminación natural




¿Te acuerdas de Pandora? La luna habitada por los Na’vi en la película Avatar nos maravilló a todos con unos escenarios nunca vistos entre los que destacaban animales y plantas bioluminiscentes. Pues bien, como nos cuenta la invitada de esta semana, la joven investigadora francesa Sandra Rey, es probable que no estemos lejos de esa ficción. 

Rey defiende que seremos capaces de iluminar nuestras ciudades de una forma sostenible. Y con ello, dar solución a problemas tan importantes como la contaminación en el futuro o la repartición de los recursos limitados, pues el consumo de energía es responsable del 5% de las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Un 15% de la población mundial no tiene acceso a electricidad 

A través de Glowee, una start-up que desarrolla sistemas de iluminación natural, nuestra invitada ha conseguido que mediante la modificación genética de bacterias bioluminiscentes que viven por ejemplo en el E.coli, y tras insertarlas en otros organismos, se pueda crear una especie de pegatina plana capaz de brillar durante los días en los que siga viva la bactería.

Las pegatinas de Glowee no generan contaminación visual ni necesitan infraestructura eléctrica. Los sistemas se pegan en superficies lisas y su forma puede personalizarse. El objetivo final es que sus sistemas de iluminación lleguen a las regiones donde viven los 1.000 millones de personas que carecen de acceso a la red eléctrica. Para lograrlo, además de incrementar la autonomía de las pegatinas, el equipo trabaja para mejorar su intensidad, que actualmente equivale a la de una lamparita de noche. Optimizar el envoltorio y perfeccionar la genética de las bacterias para que, por ejemplo, no alumbren durante el día cuando no es necesario, es decir, hacerlas inteligentes, son algunas de sus estrategias. El equipo también aspira a poder modular el color de la luz. 

La forma de distribuir el producto final sería mediante recipientes transparentes en los que se intoduciría un gel, el cual contiene la bacteria luminiscente llamada Aliivibrio fischeri (y los nutrientes necesarios para que estas sobrevivan) que permite a animales marinos como el calamar hawaiano iluminarse con una luz verde azulada.

Aunque las luces bioluminiscentes no son nuevas, Glowee es la primera compañía que se ha propuesta como objetivo llegar a distribuirlas de forma comercial estando orientado en su primera etapa a la iluminación de escaparetes. En Francia los comerciantes no pueden activar las luces entre las 01:00 y las 07:00 de la madrugada para reducir la polución y el consumo de energía, por lo que esta solución de Glowee podría beneficiar a muchas personas. 

Cuál es el objetivo de la iluminación natural




Estos desarrollos no aspiran, de momento, a sustituir la energía que ilumina las ciudades actualmente. En este caso, han centrado sus objetivos en llegar a aquellos lugares del tercer mundo que carecen de recursos y de infraestructura para construir un sistema eléctrico estable. 

Aunque es importante señalar que aún quedan unos años para alcanzar este fin, puesto que, el equipo de investigadores se afana por mejorar la intensidad de la luz que emiten estas bacterias, así como optimizar la forma y las características del producto. En otro orden de cosas, están trabajando para modificar la genética de los microorganismos utilizados.

Esta tecnología puede ser utilizada en los lugares más insólitos, como por ejemplo para señalizar caminos en las ciudades, o en reservas naturales y zonas aisladas, ya que no necesita de ninguna fuente de energía constante más allá del gel con nutrientes, y además no contamina.

Ciudades del futuro, smartcities, que sean iluminadas por bacterias. ¿ Lo imaginas?

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