El número de pantallas disponibles en nuestro día a día se ha multiplicado en los últimos años, pero ha sido el principio. Una nueva tecnología muestra cómo las pantallas se podrán incorporar en embalajes, lo que abre la puerta a que estén en todas partes.


La popularización y el crecimiento de la escala de la producción de pantallas ha hecho posible que, recientemente, se haya conocido que por primera vez, producir algunas pantallas AMOLED ya resulta más económico que hacerlo con sus principales competidoras, las IPS LCD. Yendo unos años más hacia el futuro, no es descabellado pensar en que podremos tener una pantalla en cualquier producto. En ese sentido, en la Universidad de Sheffield han desarrollado una tecnología destinada a integrar pantallas con en paquetes de embalaje. 

Pero sin duda, lo que esto sugiere es que un futuro en el que cualquier objeto integra una pantalla informativa, e incluso accionable, está más cerca. Como explican los autores, las ventajas de añadir una pantalla a un paquete pasan desde mostrar mensajes que hasta ahora iban impresos (con mayor flexibilidad, claro) hasta mostrar los contenidos de los paquetes o incluso el estado actual de estos, contabilizado, por ejemplo, con una siempre trepidante cuenta atrás. 

El desarrollo, por supuesto, va mucho más allá de pegar una pantalla a una caja. Supone imprimir un circuito electrónico sobre el papel e incorporar partes eléctricas de bajo coste junto a una pantalla LED usando un material adhesivo que conduce la electricidad. Aunque el papel sea el material más típico sobre el que imprimir, aseguran que la naturaleza del proyecto invita a pensar en aplicar también sobre otras superficies. Tal y como ya está ocurriendo en smartphones, el equipo ya está investigando con pantallas flexibles que abran aun más el abanico de posibilidades. 

La necesidad de esta disponibilidad de pantallas puede ser debatible, pero el mundo conectado que va a llegar con el Internet de las Cosas requiere, en muchos casos, de muestras de información en tiempo real, sin necesidad de controlar todo por el smartphone, tablet o un hub central. La industria del embalaje, de momento, ya tiene usos potenciales en los que pensar.

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