Venkata Renduchintala, el reciente fichaje estrella de Intel, quiere centrar la compañía en nuevos proyectos y prepararse par el futuro.


Ayer Intel, la mayor compañía fabricante de procesadores del mundo, anunció planes para despedir a 12.000 de sus empleados. Una gran reestructuración en una época en la que el PC no pasa por sus mejores momentos, no muy diferente a la que Satya Nadella hizo en Microsoft poco después de llegar al cargo de Director Ejecutivo. El declive del PC es inevitable, decíamos, y las ventas se han reducido un 40% en los últimos 5 años.

La frenada en la mejora del rendimiento de los procesadores para ordenador de escritorio, que han aumentado su capacidad de forma muy inferior a la de los procesadores incorporados en smartphones y tabletas, y el cambio de prioridades en el consumo de contenido digital. Ha creado este vacío que las dos compañías del duo “Wintel” sufren por partes iguales. Pero Intel tiene un plan.

La era post-post-PC

Venkata Renduchintala

Los cambios y ajustes anunciados en Intel no han sorprendido a los analistas más atentos. Hace pocos días se filtraba un documento interno en el que “Murthy” —Venkata Renduchintala, uno de los hombres fuertes de Intel, recién gran fichaje de la rival Qualcomm— comentaba la “falta de claridad en ejecutar pensando en el producto final” además de “huecos de competitividad en nuestros productos”.

Renduchintala quiere evitar que Intel se pierda el "próximo gran tren"

Murthy hablaba de un “dificultoso cambio” y pedía colaboración a todos los empleados y ejecutivos. Parece que así será, y el cambio que Intel ha anunciado a sus inversores, el de revisar de forma profunda qué quieren hacer como compañía en una época en la que sus principales productos reducen sus ventas año tras año. El cambio es ambicioso y puede durar una década en llevarse a cabo. 

Los planes para el futuro inmediato de Intel pasan por no perderse el tren de ningún nuevo mercado, como perdió el tren de los smartphones y tabletas modernas. Para finales de 2017 Intel espera tener listos en el mercado su gama “Cannon Lake” de microprocesadores de 10 nanómetros, pero no está solo. Al otro lado del Pacífico, Samsung y TSMC pugnan por ser los primeros en llevar esta tecnología al mercado que podría dar un nuevo salto en consumo y rendimiento. 

Es difícil ver aún como “apostar por el Internet de las Cosas” puede dar beneficios a Intel, una compañía acostumbrada al valor añadido y buenos márgenes. La mayoría de expertos ven el sector del IoT como un mercado donde prime el precio y la comoditización de los chips, algo en lo que Intel precisamente nunca ha destacado, aunque discutiblemente, por decisión propia. Otros mercados aún por probar como el de la realidad virtual/aumentada/mixta podrían dar más peso a Intel en el futuro, si sabe situarse bien. Pero de momento no hay nada claro. Aunque cada día haya menos mercado para sus procesadores de escritorio y portátiles, seguiremos necesitando almacenamiento, memoria volátil y muchos más equipamiento de circuitería donde Intel aún lidera, si bien es cierto que más en el mercado empresarial que el de consumo.

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