Cristian Duarte Iglesias no es el típico joven de 20 años. A su edad ya se ha retirado como jugador profesional de eSports después de seis años compitiendo, ha sido entrenador de equipos tanto de deportes físicos como electrónicos, y actualmente compagina sus estudios de desarrollo de aplicaciones web con su trabajo en la Liga de Videojuegos Profesional (LVP). 

Xataka hablo con él en Katowice (Polonia), donde el pasado fin de semana tuvo lugar el Intel Extreme Masters, uno de los eventos de eSports más grandes de todo el mundo si no el mayor. Conversamos sobre lo que significa ser jugador profesional de deportes electrónicos, sobre el panorama español, sobre los campeonatos femeninos y muchas más cosas interesantes.


¿Se puede vivir siendo jugador profesional de eSports?

Quizás es una de las preguntas más recurrentes cuando uno se acerca a un fenómeno tan enorme como el de los eSports pero a la vez tan desconocido para el público: ¿puede uno ganarse la vida como jugador profesional de deportes electrónicos? La respuesta rápida, tal y como nos explica Cristian en la entrevista, es que sí. 

Ahora bien, se puede pero es algo que no está al alcance de cualquiera. Sucede algo similar a lo que ocurre en deportes como el fútbol o el baloncesto: hay que ser muy bueno para entrar a formar parte de los mejores equipos de eSports y poder acceder así a las competiciones de más alto nivel, que es donde se reparten los premios económicos más suculentos. 

Por poner un ejemplo, para la décima temporada del Intel Extreme Masters, a cuya final asistimos en Katowice, se han llevado a cabo 55 eventos en 4 continentes con más de 1.000 jugadores profesionales compitiendo por un total de premios superior a los 5,7 millones de dólares.


Una de las cosas más interesantes que nos contó Duarte fue la forma en la que los jugadores de eSports conviven y se entrenan. Al final es como en cualquier otra disciplina: sesiones diarias de 8 horas de entrenamiento y preparación mental, pero también algo de ejercicio físico y otras actividades para fomentar la unión de los distintos miembros que forman el equipo. Todo esto en las llamadas gaming houses, donde los equipos conviven y se preparan para competir. 

Y ojo porque, al igual que sucede en otros deportes, la vida profesional del jugador de eSports no es muy larga: suele ir desde los 13 o 14 años de edad hasta los 28 años. Sólo hay que ver alguna final de ‘League of Legends’, por ejemplo, para comprobar que los equipos están formados por adolescentes que son capaces de ejecutar acciones a un ritmo endiablado.


Fuente| Xataka

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