Austria, Hungría y Eslovaquia se beneficiarán del sistema de transporte futurista del famoso empresario Elon Musk, fundador de la empresa SpaceX. 


La compañía Hyperloop Transportation Technologies (HTT) ha confirmado este jueves que ha llegado a un acuerdo con el Gobierno de Eslovaquia para construir un sistema local del transporte con la tecnología de alta velocidad Hyperloop —hiperbucle— y que terminará su primera sección en 2020, informa el portal CNET.

Hyperloop podría conectar la ciudad eslovaca de Bratislava con Viena (Austria) —que dista a alrededor de 80 kilómetros en coche— en ocho minutos y llegar a Budapest (Hungría), que está a unos 200 kilómetros por carretera, en 10 minutos. Actualmente, esos trayectos en tren duran 60 y poco más de 120 minutos, respectivamente. Además, también podría enlazar los dos extremos de Eslovaquia, una ruta que hoy en día requiere cuatro horas y media en coche.



"Este sistema redefiniría el concepto de transporte de viajeros e impulsaría la cooperación transfronteriza en Europa", ha declarado el Ministro de Economía de Eslovaquia, Vazil Hudak. Por su parte, el director ejecutivo de HTT, Dirk Ahlborn, ha mencionado que se podría emplear "en otras regiones del mundo", aunque no ha desvelado más detalles sobre su posible localización.

Además, un portavoz de la compañía ha indicado que "los siguientes pasos [para la construcción del Hyperloop] pasan por "identificar la ruta perfecta" y especificar "los requisitos de la construcción" y ha añadido que está previsto que el proyecto se financie mediante un acuerdo en el que participen el sector público y la iniciativa privada.

Concebido por Elon Musk, fundador de la empresa SpaceX y creador del coche eléctrico Tesla, este transporte basa su funcionamiento en un tubo, a través del cual varios módulos trasladan a los pasajeros a velocidades muy elevadas sobre una especie de colchón de aire. Se espera que revolucione el transporte de larga distancia y reduzca de manera drástica el tiempo de los trayectos. 

De momento, las perspectivas de que este proyecto se convierta en una realidad se limitan a la zona de Quay Valley (California, Estados Unidos), que podría comenzar a funcionar dentro de alrededor de 36 meses.

Lo dicho, todo son proyectos y promesas, será más bonito cuando veamos el dinero sobre la mesa y la gente trabajando sobre el terreno. La realidad es que la tecnología todavía no cuenta con prototipos, andan con iniciativas crowdfunding, ubicando circuitos de pruebas, o montando concursos de diseño para las cápsulas. La labor propagandística la llevan al día, esperemos que tan bien cumplan con las fechas.

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