El ser humano ha utilizado su propio organismo para generar energía mecánica desde tiempos inmemoriales. Mover los músculos del cuerpo permite realizar muchas actividades cotidianas, ya sea correr, cazar, acarrear pesos y arar los campos. ¿Pero qué hay de otros movimientos musculares internos, como los que provoca el latido incesante del corazón y la respiración? ¿Puede aprovecharse esa energía generada de forma constante e involuntaria?


Canan Dagdeviren lleva toda una carrera buscando cómo aplicar la electrónica para mejorar la salud de las personas. Yendo más allá de los dispositivos y accesorios para medir o monitorizar algunas constantes, su trabajo consiste en mejorar la tecnología hasta tal grado que incluso la podemos integrar dentro de nuestro cuerpo. 

Investigadora dentro de la prestigiosa Universidad de Harvard y reconocida por instituciones como el MIT, la gran creación de Dagdeviren consiste en una evolución del marcapasos más tradicional, que evita los problemas de la energía (su batería se recarga precisamente con los latidos del corazón) y apunta a ser el futuro de estos dispositivos. Ésta es, decimos, su gran creación en el presente, pero con muchas puertas abiertas gracias a una nueva era de la tecnología y los materiales aplicados a la medicina en la que nos encontramos. Una era que será, sencillamente, impresionante. 

El marcapasos tiene las horas contadas, y hay que reconocerle a su inventor, Jorge Reynolds Pombo, el haber salvado innumerables vidas por todo el mundo, durante todos estos años. Pero desde sus primeros usos allá por los años 50 del pasado siglo tanto la técnica como la tecnología han evolucionado de manera sustancial y es el momento de dar el siguiente paso. 

En esto está trabajando Canan Dagdeviren quien ha creado un dispositivo implantable capaz de recoger, almacenar y transformar la energía del movimiento del corazón, el diafragma y los pulmones en corriente eléctrica. Este pequeño generador interno podría utilizarse, por ejemplo, para alimentar dispositivos biomédicos como un marcapasos.  ¿Una mejora insignificante? Todo lo contrario. 

La comercialización de la tecnología diseñada, fabricada y patentada por esta joven podría suponer un salto cualitativo en la calidad de vida de millones de personas que deben someterse cada 7 u 8 años a una operación de reemplazo de la batería de sus marcapasos. Asegura Dagdeviren, su nuevo producto no requiere de este proceso ya que el propio dispositivo se autoabastece de energía durante un periodo más largo de tiempo.

Sus implantes piezoeléctricos recogen suficiente energía del latido del corazón para alimentar un marcapasos.
Dagdeviren explica que una de las grandes ventajas de estos nanogeneradores flexibles frente a otros existentes es precisamente que son suaves, delgados y pueden doblarse y retorcerse. Esto permite una gran adaptabilidad a los movimientos naturales de un órgano "de una manera que no inducen ninguna restricción significativa en esos movimientos". Es decir, no resulta duro o pesado ni obstaculiza el ritmo natural del corazón, como puede suceder con otros dispositivos

Pero sus avances no se limitan sólo a este 'marcapasos mejorado'. Canan Dagdeviren trabaja en todo un nuevo catálogo de productos en los que la innovación debida a los materiales está presente, por ejemplo con el uso de nuevos polímeros flexibles que pueden adaptarse y utilizarse sobre cualquier superficie moldeable, y que junto con una nueva generación de sensores microscópicos y estándares de comunicación abren un universo de posibilidades.

La nueva era de la medicina y la salud

Un pequeño sensor en la piel puede monitorizar tus constantes vitales (vía CBS News)

El siguiente paso, asegura Dagdeviren, es que estos datos sean enviados a tu médico de forma automática, para que éste esté informado en todo momento y en tiempo real del estado de tus afecciones o enfermedades. Este hecho puede no ser importante para una buena parte de la población, pero sí esencial para todos aquellos con mayor riesgo de padecer, por ejemplo, un ataque al corazón, o para todos los individuos que no son capaces de alertar de una dolencia grave de manera inmediata, como ancianos o bebés.

La medicina quiere ser inmediata y personalizada


Pongamos el invento de Dagdeviren en situación: en un determinado momento de nuestras vidas introducen en nuestro cuerpo una serie de sensores microscópicos, situados en la superficie de una tirita de unos pocos milímetros de longitud. Este dispositivo no requiere mayor mantenimiento ni siquiera para la batería, que como ya hemos mencionado se recarga con el movimiento de nuestro cuerpo, y será capaz de enviar información en tiempo real al sistema de salud.
La tendencia es que todo pueda monitorizarse para poder extraer datos de tu cuerpo, y con ello obtener beneficios para tu salud de forma más inmediata y personalizada. 
Evidentemente los caminos de investigación en el mundo de la medicina son muy amplios, y suponen el estudio de múltiples campos. Desde los beneficios de la impresión 3D, el reemplazo de los medicamentos por células para curar enfermedades como el cáncer o incluso el uso de cirugía por ultrasonidos en algunas dolencias. Y esto es sólo una fracción de cómo la tecnología está ayudando a la medicina, permitiendo a los profesionales de este campo cumplir con su cometido gracias a la innovación técnica más avanzada jamás creada por el ser humano. 

Un futuro de lo más prometedor

la tecnología está buscando la manera de adelantarse a los acontecimientos de salud, tales como los propios infartos, ictus o incluso la muerte súbita, considerada una de las causas de muerte más comunes en los países desarrollados, no sólo entre los bebés sino también entre la población adulta. Será un camino largo y lento de recorrer, pero que promete abrir nuevas puertas de lo más atractivas para mejorar la salud.


Estamos en un momento donde la tecnología e investigadores como Canan Dagdeviren están convirtiendo en realidad lo que hace apenas unos años parecía ciencia ficción. El camino que están abriendo estos pioneros supone y supondrá no sólo una mejora de la calidad de vida, sino una mejor y más pronta solución a las enfermedades que están atacando, así como una esperanza de vida más prolongada y en mejores términos. Y lo que nos espera es aún más emocionante.


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