La tecnología ha llegado hacer cosas que solo se creía que era ciencia ficción.


 
La tecnología ha ayudado desde la Primera Revolución Industrial a dignificar al hombre y a combatir la pobreza. Y si sabemos afrontar los nuevos tiempos, así seguirá siendo.

Pero en este siglo XXI cada vez más tecnificado, la pregunta ha vuelto a surgir: ¿cómo afectarán las máquinas inteligentes a nuestros puestos de trabajo? Según Andrew McAfee (autor de “La segunda era de las máquinas” junto a Erik Brynjolfsson) es probable que la tecnología deje sin empleo a millones de personas. Las máquinas ya no sólo realizan tareas repetitivas y rutinarias, sino que cada vez más son capaces de realizar cosas que antes se nos antojaban imposibles como conducir vehículos, diagnosticar enfermedades u ofrecer asesoría financiera. 

El escenario, aunque pueda parecer lo contrario, invita al optimismo. Lejos de caer en el desánimo McAfee -doctor en Economía por la universidad de Harvard e investigador en el MIT-, cree que la tecnología nos plantea un reto mayúsculo, quizá uno de los mayores que afrontará el ser humano en las próximas décadas: ser capaces de redistribuir la riqueza desvinculándola directamente de la mano de obra y aprender a ocupar nuestro tiempo. Según McAfee, la creatividad y el sentido común -cualidades intrínsecamente humanas de las que carecen las máquinas- ofrecen nuevas posibilidades de empleo y deben, además, guiarnos para construir sociedades más saludables.


El Gran cambio social será pensar: 

Que hacer con la gente que se va quedando por el camino  a medida que avanza la tecnología.

 

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