Mucho se ha estado hablando en el último año del LiFi, una nueva tecnología destinada a sustituir a las actuales redes WiFi. Hasta ahora este sistema de transmisión sólo había sido probado en laboratorios, pero hoy por fin se han conocido los resultados de la primera prueba en un entorno real, y no podrían haber sido más espectaculares: su velocidad es 100 superior a la del WiFi.


Los científicos han estado probando esta tecnología en oficinas y entornos industriales en la ciudad de Tallinn, Estonia, y han conseguido transmitir datos a velocidades de un gigabyte por segundo. Esto es cien veces superior a las velocidades medias del WiFi, pero aun muy inferior a los 224 gigas que se han conseguido alcanzar en las pruebas de laboratorio. El futuro ya está aquí, y parece sólo cuestión de tiempo que esta tecnología llegue hasta nuestras casas.

¿Qué es el LiFi y cómo funciona?


Las Visible Light Communications (VLC) o Comunicaciones por Luz Visible, también conocidas simplemente como Optical WLAN o Li-Fi, son una tecnología de comunicación óptica llamada a sustituir las actuales redes WiFi. La principal diferencia entre ambas es que siendo las dos ondas electromagnéticas para transportar los datos, la LiFi lo hace a través de la luz visible y no por microondas.

De esta manera, con sólo instalar un modulador cualquier bombilla LED podremos hacer que esta sea capaz no sólo de dar luz, sino también de transmitir datos. Los dispositivos receptores tendrán que tener instalado un fotodiodo receptor para establecer una comunicación bidireccional. En resumen, que podremos hacer que sean las bombillas de nuestra casa las que hagan de router para nuestros gadgets.


Estos moduladores hacen que los focos de nuestras bombillas se enciendan y apaguen millones de veces por segundo creando los ceros y unos binarios. El parpadeo es imperceptible para nuestros ojos, pero no para unos fotodiodos que colocaremos en nuestros móviles u ordenadores, y que se encargarán de recoger los cambios de la luz e interpretarlos para convertirlos en información.

Gracias las pruebas publicadas hoy parece haberse superado por fin uno de los mayores inconvenientes de esta tecnología aun en pañales, y es que hasta ahora aun no se había conseguido una velocidad de transmisión tan superior a la de la WiFi en entornos reales. Pero aun queda trabajo por hacer, como mejorar unos receptores demasiado grandes. En cualquier caso, cada nuevo avance parece asegurar el futuro de una tecnología con tantas utilidades como seamos capaces de imaginar.

Un futuro lleno de posibilidades


El LiFi es cien veces más rápida que el WiFi, ¿pero para qué se puede utilizar? En alguna ocasión ya os hemos comentado cómo podría utilizarse para transmitir grandes volúmenes de datos entre equipos o a dispositivos multimedia. ¿Os imagináis poder enviar un vídeo de vuestro móvil a la tele o un disco duro con sólo apuntar a ellos? ¿No sería eso revolucionario para algunos nuevos (y pesados) formatos como el 4K? Pues esta sólo es una de sus muchas utilidades.

De hecho, al limitar la transmisión de datos a la distancia que cubra el haz de luz de las bombillas también estamos revolucionando la seguridad doméstica. Pensadlo, la luz no atraviesa paredes, por lo que será más difícil que nuestros vecinos o alguien con malas intenciones se conecte a nuestra red doméstica. Además, manipulando el haz de luz también podremos hacerlo amplio para ser utilizado por varios dispositivos o más fino que sólo ilumine ciertas zonas o gadgets.

También puede ser una tecnología útil en entornos como los hospitales. De hecho en Corea del Sur ya se ha estado investigando la posibilidad de utilizarla para eliminar todo el cableado que necesitan algunos de los dispositivos que se utilizan. Este concepto también es perfectamente válido para hacer del LiFi una de las tecnologías clave para el futuro del Internet de las cosas.



También sería útil al volante. Ya estamos viendo una nueva generación de coches autónomos, por lo que es sólo cuestión de tiempo que puedan utilizarse sus faros LED para que se comuniquen entre ellos. Incluso el alumbrado de las carreteras podría permitir crear una gigantesca red de transmisión de datos para una circulación inteligente.

El hecho de conectarse a Internet a través de las bombillas también puede ser útil por ejemplo en los comercios. Imaginaos que al conectarnos a la red interna de una tienda podamos tener acceso a los datos de su catálogo o recibir ofertas. ¿No sería algo revolucionario para el marketing? También se ha estado probando en algunos medios de transporte como los aviones.

Sea como fuere, el LiFi ya empieza a salir del laboratorio para dar sus primeros pasos en el mundo real. Unos pasos que aun tienen un largo camino por recorrer, pero que sin duda podrían servir como aliciente para que cada vez más empresas apuesten por esta tecnología. No me cabe duda de que el año que viene oiremos hablar mucho sobre este tipo de conexiones.

Fuente | Xataka

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