Concebido como sustituto del portátil, Apple se lanza a una batalla en la que Microsoft, con Surface Pro 4, parece liderar en algunos aparatos y flaquear en otros  


Es otro capítulo en la guerra contra los ordenadores tradicionales. La movilidad extrema se va imponiendo, aunque gran parte de los consumidores aún prefieren máquinas convencionales y PC, sobre todo, para realizar tareas de productividad y dedicadas al entorno laboral. Apple busca dar un paso importante en el mercado de las tabletas y enterrar a PC de toda la vida con el nuevo iPad Pro. Frente a este dispositivo de grandes dimensiones, tendrá que vérselas con algunos productos como Surface Pro 4, de Microsoft. Es la gran lucha de este segmento de la electrónica de consumo. 




Estéticamente, ambos dispositivos son diferentes. De primeras, el iPad Pro da una sensación de ser un iPad normal, pero más grande. Sin embargo, en su interior se albergan varias opciones y herramientas que le acercan a las prestaciones de un ordenador tradicional. Es posible, gracias a su sistema operativo integrado iOS 9, rodar dos aplicaciones distintas en la pantalla dividida.


Ahí es donde se juega el todo por el todo Apple. ¿De verdad usar iOS es productivo para el trabajo? ¿Tiene sentido? Es, en consecuencia, una versión del sistema operativo móvil con una visión de escritorio. El usuario no se encontrará con nada parecido a Mac OSX. ¿Será entonces una opción válida para realizar tareas de productividad? ¿Está verdaderamente maduro iOs como para dar el salto a nivel de trabajo? Muchas de las aplicaciones y herramientas más populares en este sentido se han venido adaptado a los nuevos formatos móviles. Microsoft, sin ir más lejos, cuenta con su propia suite de ofimática para iOS.

Resoluciones similares


En el caso de la Surface Pro 4, fabricada en magnesio (aluminio en el caso de la tableta de Apple), su diseño es distinto. Mientras que el iPad Pro pesa unos 723 gramos, la nueva Surface se incrementa ligeramente, hasta los 766 gramos. Es poca cosa en comparación, por lo que, si el peso no era un detonante para decantarse por uno u otro, en este caso tampoco. Las pantallas, a su vez, varían. Mientras que en nuevo iPad se ofrece una superficie de 12.9 pulgadas, la de la Surface es de 12.2 pulgadas. Ambos dispositivos ofrecen prácticamente la misma densidad de píxeles (265 ppp, frente a 267 ppp) y una resolución de 2.732 x 2.048 píxeles (Apple) y 2.736 x 1.824 píxeles (Microsoft). 

La incorporación de un lápiz óptico, Apple Pencil, permite jugar a otra división, ofreciendo más posibilidades. El teclado físico, a su vez, se le puede sacar gran partido a la hora de escribir. ¿Quiere eso decir que es la alternativa perfecta para los que usan un ordenador convencional? Es posible que para muchos usuarios la respuesta sea afirmativa. Con esto es suficiente. Otros dirán que no es posible ejecutar software a nivel empresarial, por lo que la experiencia se queda corta. 

La compañía de la manzana permite que herramientas como Autocad360, otras de Adobe o algunas interesantes como UMake puedan sacarle la potencia al iPad Pro, en donde es posible echar de menos la nueva tecnología 3D Touch, que aquí cobraría incluso un sentido mayor. Ahí es donde Microsoft pone toda la carne en el asador.

Con la nueva Surface Pro 4, la experiencia de uso es más cercana a un ordenador convencional, un escritorio al que gran parte de los usuarios están acostumbrados, como es Windows 10. Además, muchas herramientas ofrecen las versiones completas. El sistema operativo es una de sus mayores diferencias. Y aquí habrá discusión, y más teniendo en cuenta que el modelo de la compañía de Redmond tiene una filosofía más propia de los «2 en 1».

Al final, en su uso, la tableta de Apple se comporta como lo que es: una tableta. Tiene un procesador incorporado, el A9X, de arquitectura de 64 bits como un ordenador, acompañado de una memoria RAM superior a la de la generación anterior, estimada en 4 GB. Esto garantiza, a su vez, la apertura y velocidad de las aplicaciones. Esto supone una diferencia abismal respecto a los 16 GB de memoria RAM ofrecidos en Surface Pro 4, que alberga procesadores Intel i5 e i7.

La memoria interna es otra de las virtudes de la tableta de Microsoft, que ofrece hasta 1 TB de capacidad, mientras que su rival cuenta con dos versiones de 32 y 128 GB, que para muchos se intuye algo escaso para almacenar cantidades ingentes de material. Otro detalle a tener en cuenta es la incorporación de puerto USB y tarjeta microSD, algo fundamental, por otro lado, para muchos usuarios.

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