Mientras se hacen realidad los sueños del transhumanismo y la robótica en su vertiente más radical -aquella que imagina un mundo poblado por robots y humanos relacionándose en condiciones de igualdad, o casi- tenemos que conformarnos con pequeños humanoides capaces de mantener el equilibrio mientras bailan al ritmo de Daft Punk o ejecutan a la perfección las coreografías de la española Blanca Li. Que no es poco, porque conseguir la coordinación de movimientos lograda por Aldebaran Robotics para su robot Nao requiere de los más avanzados sistemas de movimiento y programación. 

Rodolphe Gelin, director de laboratorio de la empresa de origen francés ahora propiedad del gigante japonés Softbank Group, cree que en muy poco tiempo la pregunta no será si habrá un robot en cada casa, sino cuántos robots habrá. Y no los utilizaremos para bailar, que también; serán el interfaz con el que nos relacionaremos para coordinar todo la electrónica y robótica instalada en nuestros hogares inteligentes, como ya hacen los clientes en varias tiendas de Japón con Pepper, el humanoide estrella de Aldebaran. Al fin y al cabo siempre será más agradable mantener una conversación con Baymax, la adorable creación de Marvel que nos enamoró en “Big Hero 6”, película de Disney, que con un frigorífico. 

Los robots de Aldebaran son sociales. Están programados para aprender los hábitos de los humanos e intervenir cuando sean necesarios. Su inteligencia artificial les permite interactuar mediante la voz e incluso reconocer las emociones, un primer paso para conseguir que aprendan por sí mismos y tomen sus propias decisiones en un futuro cercano. Siempre sin perder de vista su función esencial: asistir a las personas y proporcionarles bienestar.

Rodolphe Gelin

Rodolphe Gelin

Director de investigación de Aldebaran Robotics


Fuente: one.elpais.com 

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