La compra más sorprendente de Mark Zuckerberg no fue WhatsApp, tampoco Instagram. Al fin y al cabo, eran dos aplicaciones con un gran crecimiento y encajaban en su estrategia de atraer clientes desde otras y conquistar el móvil. Así es cómo domina los programas más descargados tanto en iPhone como en Android.

Cuando el fundador de Facebook sacó la chequera y se hizo con Oculus VR, la empresa que lanzó sus primeras gafas de realidad virtual como un proyecto de Kickstarter, por 1.450 millones euros fue un movimiento difícil de justificar. Un año y medio después, Oculus ha tomado el Dolby Theatre, el mismo lugar donde se celebran los Oscar, para presentar sus novedades en, como hacen las grandes tecnológicas, una conferencia para desarrolladores.

Solo 24 horas antes del comienzo de la conferencia de desarrolladores, Facebook lanzó una novedad que era una declaración de intenciones. En lo sucesivo permitirán publicar vídeos de 360 grados en el muro de łos usuarios. ¿Hay una manera mejor de popularizar algo? El estreno fue un tráiler de Star Wars. Viralidad asegurada.

Zuckerberg, que deja a Oculus cierta libertad, como mantener su sede en Los Ángeles y a Brendan Iribe, su cofundador como consejero delegado, explicó por qué lo ve tan claro: “Hace un par de años probé Oculus y, aunque ya había probado la realidad virtual, y era distinto. No quería quitármelo. Es la forma de conectar el futuro. La misión de Facebook es conectar el mundo, de todas las formas posibles. El mundo está cambiando. Cada vez compartimos de manera más rica. Después del texto, las fotos y el vídeo, la realidad virtual será lo siguiente”. Zuckerberg hizo una llamada a los desarrolladores, de ellos dependerá el éxito de esta nueva forma de vivir mundos imaginarios: “En poco tiempo ha pasado de ser una promesa a la realidad. Facebook está comprometido con esta creatividad. Gracias por formar parte de este viaje”. Con su icónico uniforme de vaqueros gastados y camiseta gris, se despidió a su manera: “Vuelvo al trabajo”.

La misión de Facebook es conectar el mundo, de todas las formas posible. El mundo está cambiando. Cada vez compartimos de manera más rica. Después del texto, las fotos y el vídeo, la realidad virtual será lo siguiente

Iribe tomó el testigo para, filosofía y visiones de conquista del planeta aparte, mostrar las líneas maestras y novedades. “En los próximos meses mucha gente va a sentir esta presencia. Van a ver cómo el mundo real y el virtual se funden. Estamos en un momento histórico. Esto pasa solo una vez por generación. Vamos a hacer algo que inspire y cambie la vida de las personas, de millones de personas. Estamos sentando las bases: la mecánica, la forma de contar. Lo que hagamos hoy, durará décadas. Hagamos algo increíble. Queremos que la gente viva lo que quiera, cuando quiera y dónde quiera”, proclamó.

La realidad es que, a pesar de los esfuerzos de Sony con Morpheus y Google con Cardboard, dos propuestas totalmente distintas, alta gama y bajo coste respectivamente, Oculus Mobile es la herramienta para llegar de manera masiva. Desde hace dos años sellaron una alianza con Samsung para hacer una solución intermedia: Una carcasa interactiva de Oculus y los móviles de la firma coreana como motor. Dos años después, ofrecen un modelo de 99 dólares, compatible con los móviles de la hornada de 2015 de Samsung, que llegará en noviembre a Estados Unidos y antes de Navidad al resto de países.



Peter Koo, presidente de Samsung, lo considera solo el primer paso: “Estamos haciendo una gran apuesta. Nuestros móviles son la potencia para esta realidad. Ahora venimos con un nuevo aparato para hacerlo un producto para todos. Queremos que sea accesible, para todo el mundo”.

El mundo del videojuego, un sector cada vez más caliente, es el terreno natural para esta nueva narrativa. Sega, Bandai Namco y Midway son sus primeros aliados. Oculus Arcade será la zona de prueba y descarga de juegos.

Twitch, la empresa de streaming de videojuegos propiedad de Amazon, emitirá partidas en este formato, con chat de comentarios. Será lo más parecido a vivir un deporte en un estadio virtual. Los espectadores estarán, literalmente, dentro de la partida de otros, observando sus movimientos y comentado entre sí en tiempo real.

Star Wars y Pulp Fiction son solo la punta de lanza de lo que quieren hacer en el cine. Netflix se estrena hoy mismo, también estarán Hulu, 20th Century Fox. Eso sí, ni rastro de YouTube, el mayor almacén de vídeo online pierde comba en este campo.

Nate Mitchel, vicepresidente de producto, enseñó cómo serán las gafas, las hechas por ellos, de alta gama, que llegarán en 2016. Intel y Nvidia, los fabricantes de los chips más potentes serán los encargados de dotar a las unidades de capacidad para ganar en definición y, en consecuencia, realismo. Asus, Dell y Alienware ofrecerán ordenadores listos para esta plataforma por menos de 1.000 dólares, un precio que ahora mismo se dobla si se busca una experiencia satisfactoria. “La realidad virtual abre la puerta a una nueva forma de contar. Ya ganamos un Emmy esta última edición”, celebró Palmer Luckey, cofundador de Oculus.

Con maneras y lenguaje propio de los entusiastas de los videojuegos, a los que les gusta denominarse como gamers relató su historia: “Cuando estaba en la Universidad, bueno, lo poco que estuve, porque me pasaba el día metidos en videojuegos, pensé que la frontera entre el mundo virtual y el virtual tenía que caer”. Ese fue el germen de lo que hoy se presenta como la última frontera para vivir mundos remotos.

Ya hemos conseguido que tengas la sensación de estar en un lugar. Ahora toca sentirlo, interactuar

Antes del cierre llegó el turno del mando. Oculus Touch, su herramienta para que permita meterse más de lleno en la experiencia. “Ya hemos conseguido que tengas la sensación de estar en un lugar. Ahora toca sentirlo, interactuar”, proclamó Mitchell para presentar el mando. Se ajusta al uso con una mano. O uno en cada una. Sirve de cursor dentro de la realidad virtual, permitirá tomar y mover objetos. Contar con este punto de anclaje es clave para poder crear una nueva narrativa.

La realidad virtual de Oculus se postula, por ahora, como la mejor alternativa al todavía inexistente teletransporte.


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