Móviles que sientan, que conozcan más y mejor lo que nos rodea, que sepan del entorno para ser más inteligentes, esa es la propuesta de Intel que, junto a Google, quiere desarrollar una nueva generación de teléfonos. Brian Krzanich, consejero delegado de Intel, ha anunciado la alianza con el equipo de Android en Google. A Google le interesa, lleva un par de años investigando Tango, un proyecto dedicado a reconstruir el relieve a partir de sensores. El prototipo con el nuevo chip, con una tecnología bautizada como RealSense, cuenta con varias cámaras en la parte trasera, de modo que puede tomar patrones de distancias y escenas de una manera mucho más concisa. Si a esto se suma el creciente interés por la realidad aumentada, queda claro que Cardboard, las gafas de bajo coste de Google, pronto tendrá más contenido.

El primer fabricante de chips perdió el tren del móvil. Mientras Intel se centraba en los ordenadores, Qualcomm puso el foco en los teléfonos inteligentes. En los últimos tres años, el primer fabricante de chips, sumando todos los formatos, una de las históricas de Silicon Valley, se ha esforzado por conquistar el terreno perdido. La conferencia, con más de 7.000 asistentes, recuerda mucho a la que Google celebró en el mes de mayo. Es cierto que Apple escogió el mismo lugar también, el Moscone Center, en el centro de San Francisco, pero el tono y la forma de exponer recuerda mucho a los de Mountain View. El mensaje del consejero delegado, también: “La visión de cómo evolucionará la tecnología no está completa sin vosotros, desarrolladores. Queremos que nuestros aparatos se porten como los humanos, queremos que nos escuchen”.

Esta no es la única apuesta en esta recién estrenada era de łos sensores. Android Wear, el sistema operativo para prendas de vestir inteligentes, tendrá una nueva hornada de relojes de la mano de Fossil. De nuevo, Google e Intel quieren frenar el avance tanto en ventas como en capacidad de difusión del Apple Watch. El modelo, presentado durante la conferencia, recuerda mucho al Moto 360 de Motorola, pero llevará un Intel Atom en su interior. Si se tiene en cuenta que Fossil fabrica los modelos que llevan el sello de Michael Kors y Giorgio Armani, este movimiento, junto con el de Tag Heuer puede significar la entrada en la gama más alta de los relojes Android.

El denominado Internet de las Cosas es parte fundamental de esta nueva idea. Máquinas conectadas entre sí y a Red para conocer mejor el entorno. Un ejemplo de sus muchas posibilidades fue el probador Memoni, que ya se utiliza en algunas tiendas en San Francisco. Permite saber cómo sentaría la misma prenda en otro color o en diferentes escenarios. 

Durante la presentación se mostraron algunos inventos relacionados con estos nuevos campos. Como Nabi, una silla para llevar a niños en el asiento trasero del coche. Cuenta con un chip en el anclaje que avisa al móvil en caso de que no esté bien colocado el pequeño. Los amantes de lo retro celebraron la vuelta a los 80 con las bicicletas BMX. Aparecieron en escena haciendo acrobacias. Eran normales en apariencia, salvo por algunos detalles. En su interior cuentan con un procesador Curie, así como puntos de control en el manillar y asiento. Así estos bicivoladores pueden saber nada más bajarse de la cabalgadura la altura del salto, velocidad, fuerza en los giros, altura, así como el impacto en las caídas. Una virguería que, dentro de una aplicación, puede dar lugar a datos interesantes para mejorar técnica y enseñar a otros. Una anécdota para crear a partir de ella.


La intención de Intel es impulsar la innovación de una manera más abierta. ¿Algo mejor que un reality show para hacerlo popular? Si ya hay de cantantes y cocineros, ¿por qué no inventores? America’s Greatest Makers será el programa patrocinado por la empresa que mostrará los avances con sus chips e inventores ciudadanos.


50.000 millones de aparatos conectados en los próximos 10 años

Intel pretende crear un campo fértil de wearables. Sabe que no es sencillo impulsarlo, pero debe hacerlo para dominar el mercado. Ayse Ildeniz, vicepresidenta de nuevos aparatos, imagina un mundo interconectado: “Nuestra estrategia es hacer que los objetos cotidianos estén en Internet”. Según los cálculo del fabricante de chips, entre 2020 y 2025 habrá más de 50.000 millones de objetos conectados. La categoría de wearables es la más prolífica.

Esta cantidad de puntos enganchados a la Red, desde la lavadora a la tostadora, o el control de luces el hogar, presenta retos de seguridad. “Nuestra prioridad es mantener a salvo la privacidad, que no haya brechas”.
Ildeniz cree que la clave para por las alianzas. De ahí que cooperen con Tag Heuer, Google, Luxottica (creadores de las gafas Oakley o Rayban), así como Fossil. A finales de octubre anunciarán nuevos compañeros de viaje. Lo que sí declara es su interés por hacerse con startups innovadoras: “Ponemos el ojo, sobre todo, en wearables. Tanto para comprar, como para invertir. Tenemos que ser rápidos y tomar buenas decisiones en este sentido”.

Llama la atención que tengan también Basis, su propia marca de relojes. “Está más enfocada en la salud y el bienestar, es un público distinto al de Android Wear”, matiza la directiva.

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