A pocos días de que llegue la versión definitiva de Windows 10, nos hemos preguntado ¿por qué Windows 10 y no Windows 9? La lógica dice que después de Windows 7 y Windows 8 debería venir Windows 9, pero en Microsoft ha decidido que lo mejor para la nueva versión de su sistema operativo es bautizarle como Windows 10. Probablemente responda a una razón de marketing más que a otra cosas, pero los rumores son inevitables.

Una de las teorías más extendida es que la denominación Windows 9 podía ser un problema para los desarrolladores cuando escribieran código, ya que algunos programas podrían confundirlo con los anteriores Windows 95 o Windows 98, algo que técnicamente no tiene mucho fundamento.

Buscando otras alternativas, podríamos alegar que el número 9 trae mala suerte en Japón, como ocurre con nuestro número 13. Aunque esta hipótesis evidentemente está descartada. Quizá sea que con ese 10, Microsoft se pone a la misma altura que Mac OS X, el sistema operativo de Apple, pero esto sí que nos parece demasiado rebuscado.

Nosotros preferimos apostar por la teoría más comercial de por qué Windows 10 y no Windows 9, la que dará una imagen de prestigio y buen hacer a la acompañaía. El 10 es un número redondo, y así es como Microsoft quiere presentar la nueva versión de Windows.

De todos modos, los de Redmond nunca han seguido una línea muy definida a la hora de poner nombres a las distintas versiones de su sistema operativo, así que tampoco hay que esperar que empiecen a serlo ahora.

Y si, no fíjate en las denominaciones que le ha ido dando en estos 30 años de Windows: Windows 3.0, Windows 93, Windows 95, Windows 2000, Windows XP, Windows Vista, Windows 7 y Windows 8. Tal vez ésta sea la explicación más logica de por qué Microsoft se decidió por Windows 10 y no por Windows 9.

Via | CompuTerHoy

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